sábado, 18 de abril de 2015

El fin del sistema mexicano

Carlos Fuentes | 26 dic 1995
  • No es un buen momento para ejercer Liderazgos en América Latina 50 millones de mexicanos viven el la pobreza y 20 millones, en la miseria
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  • En esta segunda parte de su ensayo sobre la actual coyuntura mexicana (la primera se publicó en EL PAÍS DOMINGO), el escritor Carlos Fuentes, hace una reflexión sobre el papel histórico de México en relación con su poderoso vecino del norte.
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Desde la II Guerra Mundial, las sucesivas administraciones norteamericanas han apoyado a los gobiernos mexicanos del PRI porque éstos les aseguraban la seguridad de su frontera sur. Los vicios antidemocráticos del PRI eran condonados por ese motivo. Los magnificados pecados de Gobiernos democráticamente electos, como los de Arbenz en Guatemala, Goularu en Brasil, Cosch en la Dominicana o Atiende en Chile, provocaban intervenciones y derrocamientos. Las virtudes autoritarias del PRI, sólo mimos y ocasionales regaños por no romper con Cuba. Pero si el PRI-Gobierno deja de servirles a los norteamericanos, si a la ola de trabajadores migratorios, a la creciente fobia antimexicana en Estados Unidos, a la crisis económica de México, a la muy expuesta decisión de Clinton de hacer el préstamo de emergencia a México y al arma crítica y electoral que esto, el TLC (Tratado de Libre Comercio), el racismo y la xenofobia le dan a los republicanos, se añade una marejada de corrupción como la que ahora nos inunda, un desprestigio internacional como el que ahora nos amenaza, el Gobierno norteamericano va a buscar fórmulas de recambio. Si Zedillo no las ofrece, Estados Unidos idealmente indicarán al PAN, aureolado por sus victorias electorales, como el garante doble, de la democracia en México y de la estabilidad estratégica norteamericana.Pero la responsabilidad del presidente de México es la más grande, de todas: aquí, en Tijuana, en Ciudad Juárez, en Matamoros, empezamos nosotros, toda América Latina. Ésa es, nos guste o no, la- carga si ustedes lo dicen, la fortuna si prefieren, de México: ser el rostro mismo de una identidad, el escudo mismo de una independencia. No podemos renunciar a esa posición histórica, ni siquiera no hay porqué- en nombre de la interdependencia creciente entre México y Estados Unidos. Sólo hay interdependencia entre independientes. Si no, hay servilismo. Carlos Salinas lo sabía y me lo dijo un día: Los Estados Unidos no quieren el petróleo. Quieren el poder.
No cometerá otra infidencia. Pero si cito esta frase del entonces presidente de México es porque se inscribe en el tema. que él mismo ha puesto en el centro del actual debate: '.'Esta tremenda lucha política". La lucha es por el poder y el poder es para determinar qué clase de país vamos a ser', qué, clase de modelo, nos va a regir, qué clase de comunidad vamos a ser, qué clase, de comunidad vamos a construir para el siglo XXI., Carlos Salinas no se mide para declarar, con énfasis digo de Siqueiros, "no hay más ruta que la nuestra": "El proyecto de reforma que yo impulsé, con los problemas y errores que asumo, se llevó a cabo porque en el mundo de hoy no parece que otras naciones sigan un camino más eficaz. En el deba te interno del país no se ha presentado un proyecto alternativo claramente mejor, excepto volver a repetir experiencias de pasado".
Disiento de esta afirmación del licenciado Salinas por vanos motivos. En primer Iugar, supone la existencia de un capitalismo monolítico mundial, basado en las teorías y prácticas salvajes de los Gobiernos de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, dos formas antiestatistas que cargaron a sus respectivas naciones de mayores deudas, cargas y reglamentos que en toda su historia pasada: para combatir al Estado se creó: un super-Estado encargado de combatir al Estado. Ésta es la "economía vudú" como la llamó, en un arrebato de lucidez, George Bush: disminuyen impuestos, aumenten gastos de defensa y olvídense de los déficit. La riqueza acumulada en la cima goteará, tarde o temprario, hasta las bases sociales, hará ricos a los pobres. No sucedió. Nunca ha sucedido. Jamás sucederá.

Hay otro capitalismo, el de la, Comunidad Europea en términos generales, que al lado de la iniciativa empresarial y la filosofía de las ganancias, estimula el capítulo social de la economía extiende las redes de la protección social que permiten sobrellevar las inevitables crisis del capitalismo, reparte riqueza, ciuda educación, comparte la gestión con los trabajadores, y confía en que a mejores condiciones laborales, mayor número de consumidores, mayor estabilidad política y mayor responsalbilidad colectiva.Y existe, por último, el capitalismo de Estado japonés, acaso el capitalismo más vigoroso del mundo, en el que el sector. público (el famoso MIT) y el privado, caminan de consuno.
México es un país de casi cien millones de habitantes, en el cual cerca de cincuenta millones viven en la pobreza y por lo menos veinte millones en la miseria. Carecemos de los colchones que en Europa y Estados Unidos hacen llevaderas las crisis para las capas menos favorecidas. La mayoría de los mexicanos no ha conocido otra cosa sino la pobreza. El Estado revolucionario le amuebló la casa a una burguesía comercial e industrial incipiente . y en vez de exigirle que pagara la renta, le subsidió a la servidumbre, le regaló la luz eléctrica la gasolina del auto y hasta el auto mismo. El modelo de la sustitución de importaciones, la hiperprotección de la clase empresarial y las altas barreras aduanales, nos permitió, sin embargo tener un desarrollo sostenido del 6%. anual con inflación de un dígito, durante 40 años. La crisis del sistema a partir del 68 y Tlatelolco llevó a Luis Echevarría a extender el sector público para fortalecer el papel del Estado como impulsor del desarrollo. Como en el resto de América Latina, esta política, lejos de fortalecer al Estado, lo debilitó: de Argentina hasta México, el estatismo crepuscular hizo promesas que fisicamente no podía cumplir, convirtiendo al Estado en sostenedor efectivo de demasiados clientes: fuerzas armadas, empresas privadas," clase obrera, clase media, campesinado, acreedores extranjeros marginó a los demás.José López Portillo sacó la varita mágica para exorcizar todos los problemas y preparamos para "administrar, la riqueza" el petróleo.
Bastó la coquetería 50 millones del mercado petrolero -saturación y de mexicanos bajá del precio para- hundimos en viven el hoy de la deuda externa y eterna en la pobreza Miguel de la Madrid libró una batalla de retaguardia: en la miseria fue el capitán de un barco que estuvo ' a punto de hundirse, que no se hundió gracias a él, pero que tampoco pudo salir del cabo de las, tormentas y dirigirse a alta mar. Ésta fue la misión del audaz, inteligente, carismático, seductor Carlos Salinas de Gortari -que dejó la presidencia con un 75% de la aprobación de las encuestas.
Hágase un día, con mayor objetividad de la que hoy es posible, el balance del sexenio de Carlos, Salinas de Gortari.
Hay luces. Hay sombras. Hoy sólo vemos éstas. La irritación, el coraje, la inflamabilidad de la mayoría de los mexicanos contra Salinas es algo nunca visto; él es, en efecto, "el villano favorito" como se decía el actor Eric von Stroheim en la era del cine mudo "el hombre al que usted adora odiar". ¿Por qué este brutal en no? Porque nadie llevó las expectativas nacionales tan alto como Salinas sólo para verlas, al cabo desplomarse tan bajo. Durante otra grave crisis, la de la deuda e 1982, había en México bastan dinero para que el aumento de las tasas de interés le produjera buenas ganancias a la clase media.En 1.995, los bolsillos están vacíos y aumento de las tasas sólo significa tarjetas de crédito impagables: movimiento de El Barzón no pudo ocurrir en 1982, es el producto más típico del empobrece miento actual. Acumúlese a esto la desesperación. de una pobreza general no superada, sino peor que nunca; un millón de empleos perdidos en lo que va de este año; descenso brutal del poder adquisitivo; el deterioro creciente de Ios servicios sociales. Salinas, el vendedor de ilusiones, es el blanco comprensible de los agravios acumulados del pasado lejano y de pasado inmediato. Se le identifica con un modelo en bancarrota que sólo ha entregado más corrupción , más pobreza, inestabilidad crimen...Sin embargo, éste es sistema, éste es el modelo que el presidente, desde su peregrina defiende, y el que su sucesor no sólo hereda sino que, asimismo hace suyo.

¿No hay más ruta que ésta ¿Está condenado Zedillo a pagar los platos rotos de la política de s antecesor y multiplicar sus errores de fascinación macroeconómicos moneratismo rígido, e intolerable abstracción del sujeto real de la vida económica, el ser humamo, su familia?

No hay qué poner la carreta la macroeconomía por delante de los caballos de la microeconomía. Hay que crear empleos y fortalecer el poder de compra del salario.
La disciplina fiscal en sí no ganará, tampoco, más inversiones. Esta no vendrá en plan de socorro a un moribundo, sino de asociación con un atleta. Las inversiones vendrán en grande cuando los extranjeros nos vean reiniciar una producción vigorosa. L soluciones externas, son negociables y lo serán cada vez mas adentro del país se privilegia a 1la pequeña y mediana empresa, se da prioridad a la producción, empleo y el salario y se alivia a la clase media hoy a punto de ahogarse en deuda, vertical descenso de vida, imposibilidad de pagar la tarjeta de crédito la mensualidad del auto, la hipoteca del apartamento, la escolaridad de los niños icarajo!, ni la casa chica,...
No hay otras soluciones, ni el estatismo del pasado la mercadalotría del presente. El problema no es m gobierno ni menos gobierno, mejor gobierno.
¿Tendremos todos los ciudadanos, desde el presidente hasta el último de los marginados, la voluntad, la imaginación, el patriotismo, para proponer y crear la comunidad mexicana del siglo que viene?.

Esto es lo se se juega en medio del desplome de un sistema político anticuado, la injuria de los crímenes y corrupciones sin fin, y, agotamiento de los modelos de desarrollo en quiebra, lo mismo el Echeverría que el de Salinas.

ensayo tomado de: http://elpais.com/diario/1995/12/26/internacional/819932419_850215.html 

Gustavo Díaz Ordaz (1 Dec 1964 - 30 Nov 1970)





Modernización económica y consolidación del sistema político
durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970) 
Humberto Domínguez Chávez y Rafael Alfonso Carrillo Aguilar Planteles Azcapotzalco y Sur.


El agotamiento popular ante la “razón de Estado”
En 1963 el PRI postuló al Secretario de Gobernación, Gustavo Díaz Ordaz, como su candidato a la presidencia. Desde el inicio se acusó al candidato de estar ligado con las llamadas
fuerzas más retardatarias y el denominado clero reaccionario, declarándose que las fuerzas más
oscuras, retrógradas y violentas se habían apoderado del gobierno; durante su gestión, a lo
largo del sexenio lopezmateísta, había mostrado una inclinación por las soluciones violentas y un
desprecio por la opción política. La tesis de la Unidad Nacional, puesta en marcha por Avila Camacho, llegaba a su consolidación; con Díaz Ordaz se fortalecía la línea de una paz indivisible en torno a los sectores más dinámicos de la burguesía en lo económico, y más antidemocráticos en lo político. En el país habían fracasado los intentos por crear un sindicalismo independiente, al mismo tiempo que resultaba imposible crear una alternativa democrática que hiciera frente al PRI o, al menos, contribuyera a su democratización. El asesinato de Rubén Jaramillo, dirigente agrarista de Morelos, y la división dentro de la Central Campesina Independiente, creada al margen del gobierno, disolvieron los intentos por integrar una organización campesina democrática. En este contexto, el PAN postuló a José González Torres, mientras que el PPS apoyó al PRI y el llamado Frente Electoral del Pueblo, apoyado por el PCM, no tuvo registro; sin embargo, lanzó a Ramón Danzós
Palomino, agrarista fundador de la CCI, con una campaña que integraría el discurso de la oposición durante el sexenio: libertad a los presos políticos, democratización, lucha por la independencia económica del país, nacionalización de las compañías transnacionales y fortalecimiento de la vinculación con Cuba y Viet Nam.
Nuevo presidente, viejo ofrecimiento de movilidad social como esperanza
Durante la campaña electoral, Díaz Ordaz se refirió a las clases medias, prometiéndoles un sexenio feliz y un destino histórico. Para la década de 1950 el término se había convertido en un lugar común que aludía a los burócratas, comerciantes y profesionistas; sin embargo, de acuerdo a como percibían sus ingresos era difícil equiparar a un burócrata con un comerciante de la Lagunilla en la ciudad de México, que si bien estaban separados de los campesinos, obreros y propietarios; era claro que el concepto se refería a un grupo social en torno a sus posibilidades de ser; una comunidad de ciertos intereses, caracterizada por un deseo de ascenso económico, social y político.
Este grupo social, de características urbanas, pobló las ciudades anhelando dejar de ser lo que eran: el
comerciante convertirse en empresario; el abogado en diputado; el burócrata en funcionario, el periodista en escritor; impulsando, en su tránsito a la sociedad de consumo, el capitalismo y la industrialización nacional. Su característica era el ascenso, para ello enviaban a sus hijos a las universidades públicas o seleccionaban, a otro para una privada en donde se lograra relacionar adecuadamente, para sacar a la familia adelante; así, el sistema impulsó estas aspiraciones de ascensos sociales y económicos y la movilidad social.

Se profundiza el endeudamiento del Estado
En 1965 la industrialización nacional era ya una realidad, con productos mexicanos que sustituían a los importados. El desarrollo contó con el proteccionismo estatal en financiamientos, aranceles y beneficios fiscales; además de contar con la subordinación sindical al gobierno, que redundó en bajos salarios y disolución de las protestas laborales. Para incrementar la industrialización el gobierno había subvencionado materias primas, transportes y energéticos, había eximido de impuestos a las empresas, las había inyectado con préstamos a bajos intereses, que luego olvido cobrar; había prohibido la importación de productos que compitieran con los nacionales, aunado con medidas
ilegales de corrupción y rapiña de empresarios y políticos sobre los recursos nacionales.
El auge empresarial fue impulsado por la expansión del capital financiero, y la proliferación del capital transnacional y su articulación con el nacional. Los recursos, que en otros países sirvieron para impulsar el desarrollo social y mejorar las condiciones de vida de los trabajadores, fueron empleados para apoyar, legal e ilegalmente, a las empresas; recurriéndose al endeudamiento para sufragar sus gastos. Con el endeudamiento público el gobierno pudo afrontar el gasto en las reformas sociales (salud, educación, vivienda) y la protección al capital, invertido y por invertir, haciendo trasnacional al mercado nacional; lo anterior impulsó desenfrenadamente la movilidad geográfica
a las ciudades. Se aseguró la tranquilidad empresarial mediante el corporativismo de la sociedad y el control sindical gubernamental.

Las protestas de los médicos
De 1958 a 1965 se socializó la medicina en el país, mediante el crecimiento del IMSS (de 900 miles de asegurados a 2,2 millones), y del ISSSTE (con 366 mil derechohabientes). El personal de los servicios de salud se había cohesionado en un gremio; los médicos recibían un salario de 400 a 1,500 pesos, con jornadas de trabajo de 36 horas por 12 de descanso. En noviembre de 1964 se inició el movimiento de los médicos residentes e internos de la SA, solicitando en sus demandas que se ampliaran los beneficios hospitalarios de los médicos a contrato para estos profesionales becados, para lo cual integraron la Asociación Mexicana de Médicos Residentes e Internos A.C.
Las demandas se referían a problemas alimentarios, de hospedaje y vestuario, que se solucionó con la promesa de atención hecha por el titular de la SSA; la falta de cumplimiento llevó a los doctores a solicitar el apoyo del Presidente; ante su rechazo se realizó un segundo paro de labores, en enero de 1965, que contó con todos los profesionales del sector (15 mil), que integran la Alianza de Médicos Mexicanos A.C. 
El pliego petitorio se refería a la reinstalación de médicos cesados por la represión al movimiento; cambio del estatus de becarios por contratos de trabajo anuales, con pago de salarios superiores a las becas (alumno interno 1,200 pesos; pasante interno 1,500; residente de segundo año 2,500 y de tercero 3,000 pesos); preferencia de otorgar las nuevas plazas a los médicos residentes egresados de las instituciones; participación de los residentes en los planes de enseñanza y, si fuera poco, atención a los problemas de equipamiento de cada hospital. Díaz Ordaz emitió decretos que beneficiaron a algunos médicos y el paro de labores se reinició en agosto de 1965; en octubre la policía desalojó los hospitales 20 de Noviembre, Colonia y Rubén Leñero en la capital del país, y médicos militares reanudaron el servicio, que se acompañó de ceses, expulsiones y órdenes de aprehensión.

El acoso a la autonomía universitaria
Para 1960 las universidades se agitaban con el apoyo a movimientos populares en Puebla, luchas por la autonomía en Sinaloa, modificaciones a la ley orgánica en Sonora, educación agraria en Chihuahua y la renuncia de Ignacio Chávez en la UNAM. El gobierno respondió con la represión, al mismo tiempo que reducía los gastos en educación, mientras crecían las demandas de estudiantes de nuevo ingreso y se mantenían los salarios de los docentes; las organizaciones estudiantiles controladas por el gobierno eran cada vez más ineficaces para controlar la situación y
el movimiento se convertía en un problema nacional.
Dentro de las demandas netamente universitarias como la revisión de la legislación, mayor participación en los cuerpos colegiados y beneficios para la comunidad universitaria, se presentaban movilizaciones de orden político, solicitando la derogación del delito de disolución social (pensar diferente a las tesis políticas del gobierno), demandas populares de apoyo a movimientos sociales y defensa de la autonomía universitaria expresada en la desaparición de cuerpos de policía como los granaderos de la ciudad de México, y suspender las ocupaciones militares de las universidades.
En mayo de 1966 dos estudiantes de la Facultad de Derecho de la UNAM fueron expulsados por distribuir propaganda política, estallando un paro que pidió la destitución del director; se solidarizaron las escuelas de Economía y Ciencias Políticas y estalló el paro general, demandando la revisión de la Ley Orgánica y el Estatuto Académico, participación paritaria en los órganos de gobierno, desaparición de la Junta de Gobierno y el establecimiento de dormitorios y comedores universitarios. El rector Ignacio Chávez, eminente cardiólogo, renunció y fue designado el Javier Barros Sierra, que había sido Secretario de Obras Públicas con López Mateos.

El movimiento estudiantil-popular de 1968
Un pleito entre dos grupos de adolescentes de escuelas rivales lo convirtió Díaz Ordaz en un movimiento nacional estudiantil y una masacre de grandes dimensiones en 1968. En julio de 1968, a partir de una trifulca entre estudiantes de la Escuela Vocacional 2 del IPN, contra los de una preparatoria particular, que continuó en enfrentamientos posteriores en los alrededores de la Plaza de La Ciudadela en la ciudad de México, el gobierno envió a su policía, no a restablecer el orden, sino a agredir a los jóvenes y trabajadores en la Escuela Vocacional 2. En días sucesivos, el 26 de julio, se realizó un acto tradicional de la izquierda mexicana, la celebración del aniversario de la Revolución Cubana en la Alameda de la capital; en esa ocasión se incorporó, al grupo de jóvenes universitarios izquierdistas que realizaba el mitin, un contingente de estudiantes politécnicos que marchaban desde
las instalaciones del IPN en el Casco de Santo Tomás y se dirigían al Zócalo para protestar por las agresiones sufridas por los estudiantes de la Escuela Vocacional 2. Solicitaron y obtuvieron la incorporación a su marcha de protesta del contingente de la Alameda y, al continuar su manifestación pacífica hacia el Zócalo de la ciudad fueron agredidos por la policía, por alterar el orden público. La trifulca se desbordó por todo el centro y los alumnos y maestros de los planteles 1, 2 y 3 de la Escuela Nacional Preparatoria de la UNAM, que se encontraban en clases, fueron agredidos incluso en el interior de los planteles.
Los estudiantes preparatorianos se atrincheraron en los edificios y construyeron barricadas con camiones en las calles aledañas, iniciando una revuelta que la policía no pudo controlar y el ejército ocupó su lugar el 30 de julio, estableciendo un estado de sitio con todo tipo de
armamento en las calles; para poder desalojar a los estudiantes atrincherados se utilizó un lanza cohetes para derribar la puerta de la primera universidad del país, San Ildefonso, y se procedió a detener y vejar a estudiantes y maestros que defendían la autonomía universitaria. 
Como respuesta a este atentado a la autonomía universitaria que había realizado el ejército en la UNAM, repitiendo las mismas acciones que realizaron con anterioridad en las universidades autónomas de Nuevo León, Sonora y Michoacán, el rector arrió a media asta la bandera en la Ciudad Universitaria, en señal de luto, y encabezó el 1º de agosto una marcha de protesta por calles del sur de la ciudad, fuera de las instalaciones universitarias, iniciando con este acto una movilización de protesta nacional.
El periódico El Nacional, del viernes 2 de agosto de 1968, señalaba:
Imponente y pacífica fue la manifestación universitaria.
(...) Se inició la marcha por Insurgentes. Se llegó hasta
Félix Cuevas (...) En este lugar se emprendió el regreso
a Ciudad Universitaria. A la altura de Amores cayó un
aguacero que no impidió la marcha. El rector rechazó
implementos para cubrirse de la pertinaz lluvia. Se llegó
a Avenida Universidad y el recorrido concluyó en la
explanada, donde el ingeniero Barros Sierra envió un
mensaje: "Nunca en mi vida me he sentido más
orgulloso de ser universitario como en esta fecha (...)" 

Los inicios de la democratización de la política en la nación
Del 1º de agosto al 2 de octubre de 1968, la sociedad mexicana se dividirá entre quienes apoyaban al gobierno que luchaba contra una conjura comunista que buscaba derrocar al gobierno, y la protesta democrática contra el gobierno represor de Díaz Ordaz.

El 4 de agosto, en la misma Vocacional 2 donde se había iniciado la violencia gubernamental hacia los centros universitarios capitalinos, los estudiantes integrados en un Consejo Nacional de Huelga, CNH, emitieron las seis
demandas del movimiento:
1) Libertad a los presos políticos;
2) Destitución de los jefes de policía involucrados en la represión;
3) Disolución del cuerpo de granaderos de la policía;
4) Derogación de los artículos 145 y 145 bis del Código Penal del D.F. (delitos de disolución social);
5) Indemnización a las víctimas de las agresiones realizadas por la policía y el ejército y
6) Deslinde de responsabilidades por los actos de represión y salvajismo cometidos por los cuerpos de seguridad del Estado.
El mismo mes de agosto se integró la Coalición de Maestros de Enseñanza Media Superior y Superior del País Pro Libertades Democráticas, integrada por docentes y organizada en la misma forma que el CNH, que presentó una sola demanda, apoyar el pliego petitorio de los estudiantes en paro en toda la nación, reconociendo que la organización estudiantil era capaz y suficiente para dirigir el movimiento democratizador. El CNH se integraba con dos representantes por turno de cada escuela en paro de todo el país, y reconocía que los integrantes fueran nombrados por asamblea. Las decisiones se tomaban en el pleno por mayoría simple y todas las comisiones (prensa y propaganda, organización y abasto, relaciones) se nombraban en asamblea del propio CNH. El movimiento estudiantil tenía un solo objetivo, el cumplimiento del pliego petitorio; como vía de acción se
determinó la realización de acciones de protesta legales como efectuar mítines, marchas y la difusión de la protesta con carteles y volantes, solicitando la cooperación voluntaria del pueblo para pagar los gastos del movimiento.

La represión militar de 1968
Los estudiantes y maestros realizaron tres marchas al zócalo de la ciudad de México: el 13 y 27 de agosto, y el 13 de septiembre. Díaz Ordaz calificó al movimiento de rebelión contra el Estado y lanzó la represión. Su preocupación era real, el movimiento era nacional y en todo el país estaban en paro las escuelas. La manifestación del 27 de agosto llenó las calles desde el Museo de Antropología en Chapultepec, hasta el centro de la ciudad (cinco kilómetros de extensión y 400 mil manifestantes en la marcha). El gobierno organizó, el día 28, un mitin de burócratas en el zócalo en apoyo al gobierno que, para inquietar más al gobierno, se unió al movimiento y fue disuelto con el ejército. Ante una situación de protesta y movilización nacional en su contra, Díaz Ordaz lanzó una terrible amenaza, en el Informe Presidencial del 1º de Septiembre: No quisiéramos vernos en el caso de tomar medidas que no deseamos pero que tomaremos si es necesario: hasta donde estemos obligados a llegar llegaremos…

A partir del 2 de septiembre se estableció un estado de sitio anticonstitucional en todo el país, y la represión culminaría con la ocupación militar de la Ciudad Universitaria en la ciudad de México el 18 de septiembre. El 21 y 23 se sucedieron enfrentamientos entre el ejército y los estudiantes de la Vocacional 7, en Tlatelolco; y el 24 fueron ocupadas las instalaciones del IPN en el Casco de Santo Tomás, en una batalla campal que contó con la participación de cuatro mil policías y 1,800 soldados. Barros Sierra renunció a la rectoría de la UNAM, el día 23, renuncia que fue rechazada por la Junta de Gobierno, dos días después. Como protesta por la militarización del país y la represión nunca vista en la ciudad desde los días del golpe de Estado contra Madero, el CNH organizó la realización de un mitin en Tlatelolco, el día 27, ante la imposibilidad de realizar marchas por la ocupación militar de la ciudad, que era patrullada con tanquetas y vehículos artillados, además que los militares mantenían retenes en diversos puntos de la ciudad. El 30 de septiembre el ejército salió de los recintos universitarios, y el CNH anunció la realización de un nuevo mitin en Tlatelolco, para el 2 de octubre.
El acto, que se desarrollaba pacíficamente fue agredido por miles de soldados que, ante una señal lanzada desde un helicóptero (luces de bengala de colores) y la irrupción de agentes armados, tropas de elite del gobierno (el “Batallón Olimpia”), que se encontraban vestidos de “civil” y portaban un guante blanco en la mano izquierda para identificarse, iniciaron el ataque armado en contra de los manifestantes; la reunión fue disuelta a tiros, ataques de bayoneta y, finalmente, con disparos de ametralladoras y cañones de los vehículos artillados, que provocaron el asesinato de más de 400 asistentes. El gobierno genocida de Díaz Ordaz había utilizado tanques de guerra, artillería, ametralladoras y bayonetas, contra una concentración pacífica y desarmada de ciudadanos, la mayoría jóvenes de menos de 25 años; actos que contaron con el beneplácito del Congreso de la Unión, que apoyó sus acciones durante el informe presidencial del siguiente año, inclusive aplaudiéndole durante tres minutos, y la complicidad de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que nunca intervino para ofrecer justicia a la muchedumbre asesinada. El 4 de diciembre el CNH se disolvió, con la publicación del Manifiesto a la Nación 2 de Octubre. 

Articulo tomado de:  http://portalacademico.cch.unam.mx/materiales/prof/matdidac/sitpro/hist/mex/mex2/HMII/DiazOrdaz.pdf 

La modernización del país durante los gobiernos de Miguel Alemán, Adolfo Ruiz Cortines y Adolfo López Mateos (1946-1964)

La modernización del país durante los gobiernos de Miguel Alemán, Adolfo Ruiz Cortines y Adolfo López Mateos (1946-1964) 
de: Humberto Domínguez Chávez y Rafael Alfonso Carrillo Aguilar Planteles Azcapotzalco y Sur. Enero de 2009

Nuevo presidente, nuevo partido En 1946 tomó posesión como presidente Miguel Alemán Valdez. El contexto internacional, de “guerra fría” entre la URSS y los países capitalistas liderados por los EUA, sería la problemática principal de su gobierno. La participación de nuestro país en la guerra, como una cruzada antifascista, y la alianza del gobier

no con amplios sectores comunistas sería motivo de conflictos, por la abierta campaña anticomunista lanzada por los EUA.
La CTM, pilar del partido oficial, señalaba en sus estatutos la intención del movimiento obrero de luchar por el socialismo. Personajes ligados con esta filosofía como Narciso Bassols, Vicente Lombardo Toledano y Jesús Silva Herzog habían participado en la reestructuración del Estado y, sobre todo, se había indicado unos años antes una educación socialista para México. Alemán impulsó una alianza total con los EUA y el cambió se efectuó durante el proceso electoral, al mismo tiempo que cambió el nombre del partido oficial, de Partido de la Revolución Mexicana, PRM, a Partido Revolucionario Institucional, PRI. Buscaba una revolución institucionalizada.

El “nuevo socialismo”  Lombardo fundó en 1948 el Partido Popular Socialista, y el PAN ocupó la derecha. Lombardo señaló lo que debiera ser la línea principal del gobierno: …asociar dentro del gran frente nacional al sector progresista de la burguesía mexicana, a los industriales que tienen tanto interés…con el objeto de que México salve esta etapa preindustrial en que vive y pueda entrar de lleno y por derecho propio a la edad moderna. La revolución que se había justificado desde la desintegración del porfiriato con la reforma agraria, la justicia social y defensa nacionalista de las riquezas básicas, ahora se identificaba con la industrialización y el empresario privado nacionalista. Alemán inició los gobiernos civiles, rodeado de una nueva figura política: los licenciados universitarios, con lo que la UNAM suplió a los cuarteles como semillero de nuevos políticos. En la campaña señaló: La iniciativa privada debe tener mayor libertad y contar con la ayuda del Estado para su desarrollo cuando se realice con positivo beneficio del interés colectivo. Seriamos modernos y capitalistas.

El “control” del movimiento obrero Consideró que para el crecimiento de la libre empresa era necesario pacificar al movimiento obrero: evitar huelgas y mantener topes salariales. La política consistió en la intromisión del gobierno en los asuntos internos de los sindicatos, apoyando a líderes manipulables y dóciles a las autoridades. Jesús Díaz de León, conocido como el charro, iniciaría en la Secretaría General del Sindicato de los ferrocarriles, uno de los más aguerridos desde la revolución, la generación de líderes corruptos manipulados por el gobierno, para controlar al movimiento obrero. El discurso del socialismo oficial del PPS impulsaría las contradicciones de la moderna revolución institucionalizada: Sólo con el apoyo del proletariado y de los otros sectores revolucionarios, el presidente Alemán llevará a cabo victoriosamente su empeño para depurar la vida nacional. a guerra benefició la economía del país, al recibir los EUA nuestras materias primas y obligar, debido a que su propia industria se comprometió con el esfuerzo bélico, al desarrollo de nuestra industria manufacturera. La industrialización, de 1940 a 1970, se fincaría en el financiamiento nacional, los extranjeros invirtieron únicamente del 5 al 8 %; y la responsabilidad recayó en la elite política apoyada en Nacional Financiera. Para industrializar se requería maquinaria que se debía comprarse en dólares, que se consiguieron incrementando la agroexportación con base en los pequeños propietarios. La ganadería se afectó por la fiebre aftosa de 1947 a 1950 y no impactó en la búsqueda de dólares. Se exportó arroz, azúcar, plátano, garbanzo, café, piña, avena, linaza y tomate. Resultó un déficit en la balanza comercial (importábamos más de lo que exportábamos), por lo que se gestionaron préstamos del exterior, lo que condujo a una devaluación del peso, de 4.85 pesos por dólar, a 8.50. Se expandió la infraestructura: caminos, presas, electricidad y siderúrgicas. Alemán publicitó las obras de su gobierno, dando la imagen de un régimen constructor y moderno, e incluso intelectual al edificar la Ciudad Universitaria. La ciudad de México sería también modernizada por el regente Fernando Casas Alemán, quien crearía la primera vía rápida, el viaducto; una avenida del nuevo centro de comunicaciones con la Ciudad Universitaria, y grandes multifamiliares para atender a una creciente urbanización e incremento de la burocracia.
El cine generaría por un lado imágenes neutras del campo, en el que no existían conflictos sociales y al final se imponía la sabiduría campesina, por supuesto en manos de los propietarios; por la otra, se fortalecen y enriquecen los elementos urbanos que giran en torno a la vecindad y sus tipos populares y las nacientes clases medias. El folklore urbano se fortalece y alimenta con elementos afroantillanos como la música y el baile del mambo. La TV se inicia en 1950 y lanza sus mensajes de vida urbana, que se acrecienta con la difusión de la forma de vida norteamericana y la cultura nacional comienza a ser penetrada por un contexto de modernidad internacional, que es asimilada fácilmente por las nacientes clases medias y los aspirantes a ellas.

¿Fracaso de la revolución? Al finalizar el régimen alemanista circularon rumores sobre la intención de su reelección. Con la oposición generalizada se buscó lanzar la candidatura del Regente del Distrito Federal, Fernando Casas Alemán; sin embargo, la separación del PRI de una parte del ejército encabezada por el general Miguel Enríquez Guzmán, que 2 ormó el Federación de Partidos del Pueblo, FPP, para impulsar su candidatura, reorientó la decisión del partido oficial en torno al Secretario de Gobernación Adolfo Ruiz Cortines; quien ganó las elecciones en medio de protestas de los henriquistas y su represión en la ciudad de México, lo que ocasionó que se cancelara el registro del naciente partido político de oposición. En 1955 Manuel Moreno Sánchez, figura del alemanismo, declaró que como la riqueza no estaba creada, era imposible repartirla; lo que estableció la diferencia con el cardenismo de una revolución permanente. La reforma agraria se orientó para hacer del agro una industria moderna, más de técnica y productividad que de justicia. El ejidatario debía ser un agricultor y éste un empresario, superándose las medidas socializantes de la Revolución de 1910- 17; se alentaron las inversiones productivas y, dado que los sindicatos carecían de objetos realistas y precisos, era necesario soltar los controles de precios que pudieran estorbar el desarrollo industrial. Daniel Cosío Villegas señalaba en 1947 que la Revolución había fracasado por falta de desarrollo en el agro, y porque el movimiento laboral era un instrumento gubernamental: …ha sido la deshonestidad de los gobernantes revolucionarios, más que ninguna otra causa, la que ha tronchado la vida misma de la Revolución Mexicana.

Se inician los programas de “austeridad” Para Jesús Silva Herzog la Revolución Mexicana era ya un hecho histórico en 1949. Señalaba que la clase capitalista era su liquidadora, apuntando las siguientes características de este grupo: Generales y políticos que participaron en la Revolución y que ocuparon después de la victoria elevados puestos civiles y militares…banqueros de manga ancha para invertir en turbios negocios…agentes de negocios o coyotes…amigos, parientes o compadres de altos funcionarios públicos…industriales protegidos por las tarifas arancelarias y la simpatía gubernamental…traficantes de toda laya. Este grupo, señalaba, formado paulatinamente influye cada vez más en las esferas del poder, convirtiéndose en un agente activo de corrupción. Sostenía que llamar revolucionario a este régimen era dotar de ambigüedad a la palabra, generalizándolo al lenguaje político. Concluía que la crisis de la época no se debía al crecimiento sino al fin de un ciclo histórico, proponiendo como solución generar una democracia socialista.

Nuevo presidente e inicio del “desarrollo estabilizador” Ruiz Cortines asumió su cargo en 1954, proyectando una imagen de honestidad y prometiendo disminuir el costo de la vida y los gastos suntuarios, mediante un programa de austeridad. Suspendió obras en las áreas de ganadería, agricultura y transportes, afectando a proveedores y contratistas privados que restringieron la inversión y provocaron fuga de capitales y descenso del producto interno bruto. Por medio de la Compañía Exportadora e Importadora Mexicana S.A., CEIMSA (que se transformaría en la Compañía Nacional de Subsistencias Populares, CONASUPO) decretó una reducción de precios al maíz y frijol, afectando a los acaparadores que esperaban ganancia por la guerra de Corea.
 Se reorientó el camino suspendiéndose las denuncias sobre corrupción, el control sobre el comercio y la austeridad presupuestaria, y lo único que quedó fue el estilo y la retórica austera. El país no cambiaba de rumbo. Si Alemán había repartido 5.4 millones de hectáreas en su gobierno, Ruiz Cortines únicamente 3.5; señalando incluso, en su informe final al Congreso, que ya no había tierras que repartir. Impulsó obras de riego que ampliaron el beneficio de 3 ,482,000 hectáreas a 1,128,000 más; la mayoría de pequeña propiedad y no ejidal. Se duplicó la red de caminos y se incrementó la producción petrolera en un 50%
La CFE incorporó al sistema 627 nuevas localidades, se amuebló la Ciudad Universitaria (gasto equivalente al de las edificaciones), se tuvieron consideraciones fiscales como estimulo a la industria y se impulsaron los créditos del exterior. Devaluó el peso frente al dólar, de 8.65 a 12.5, que agregado a las obras de riego, créditos y precios de garantía, alentó la producción de bienes de exportación y de bienes alimenticios, alcanzando el sector agrícola límites de crecimiento más altos. Esta fue la mecánica del desarrollo estabilizador: estímulos a la iniciativa privada y aumento de su capacidad productiva; participación del Estado en áreas estratégicas (petróleo, electricidad, hasta llegar a la compra de empresas de producción de autos y carros de ferrocarril); reorganización de las finanzas y el crédito; empréstitos para sustituir recaudación fiscal baja; aumentos de salarios y control rígido de las organizaciones sindicales, ligado a una amplia negociación sindical. Se impulsó la capacidad adquisitiva de la población incrementando los salarios mínimos urbanos y rurales de 3.35 y 2.55 pesos, a 8.13 y 6.86
El abandono del campo La estabilidad sería el objetivo de los gobiernos del PRI, hasta 1970. El Secretario de Hacienda, Antonio Carrillo Flores, señaló que la Revolución Mexicana permanente consistía de una oscilación pendular; así, algunos regímenes ponían énfasis en la producción en detrimento de la justicia social, y otros en el reparto correctivo de los excesos anteriores. Ruiz Cortines mantuvo el equilibrio, que no se rompió hasta el final de su gobierno. La modernidad se incorporó a la capital del país, donde el regente Ernesto P. Uruchurtu eliminó los puestos ambulantes, modernizó los mercados, abrió avenidas con camellones, pavimentó el zócalo, inició el anillo periférico, preparó los planos del metro y reordenó el transporte, e instaló jardines públicos; impactando a las ciudades de provincia a que siguieron el mismo proceso. El nuevo estilo transformó la literatura, Agustín Yánez cambió el rumbo de la novela, convirtiendo a la vida provinciana prerrevolucionaria en una ficción, abandonando la narración lineal e incorporando juegos con el tiempo y el espacio, mostrando las contradicciones del ambiente rural entre religiosidad y pecado, vida interior y disimulo exterior; que dará lugar a las obras de Juan Rulfo.
El ambiente rural era de decepción ante el proceso revolucionario y de escepticismo, que continuaría la tradición dejada por Martín Luis Guzmán y Mariano Azuela. Fue una época de gran desarrollo cultural. Alemán había fundado el Instituto Nacional de Bellas Artes en 1946. En la música se abandonó la incorporación de tonadas populares en la composición. El acontecimiento literario de la década fue la obra de Carlos Fuentes La Región Más Transparente, que abandonaba lo rural por el ambiente urbano, lo que impulsó la discusión sobre la existencia de una filosofía del mexicano, inspirada en la obra de Octavio Paz El Laberinto de la Soledad. 
El agotamiento del sistema y las luchas sociales A finales del gobierno de Ruiz Cortines, en 1958, se rompió la paz idílica del desarrollo estabilizador con rebeliones laborales, generadas por las crisis que generaron las devaluaciones del peso de 4.85 pesos por dólar, a 12.5 Las reivindicaciones sociales quedaron en manos de los así llamados grupos de presión: sindicatos, estudiantes, intelectuales y sacerdotes. El aumento de la productividad rural dependió del apoyo al sector privado, pero el problema no era solo de productividad, sino de libertad y justicia. Con la disminución al mínimo del reparto agrario, se provocó el estallido. Desde 1956 la agricultura nacional vivía en crisis, con excepción del trigo y el café la producción para el mercado nacional de productos agropecuarios se encontraba debajo de los niveles anteriores. Los latifundistas y terratenientes preferían invertir en maquinaria e infraestructura, ya que los precios de afuera no eran buenos y los 4 de adentro no gozaban de garantía. Los minifundistas habían sido despojados del 30% de los créditos usuales en los tres últimos años. Las invasiones de tierras se iniciaron en Sinaloa, bajo la organización de la Unión General de Obreros y Campesinos de México, UGOCEM, ante la pasividad de la CNC; el gobierno fue obligado a repartir 5 mil hectáreas en beneficio de 484 familias; sin embargo, el problema se amplió a La Laguna, Nayarit, Colima, Baja California, para acabar en represión y encarcelamiento de los líderes. Como medida espectacular se expropió a la Cananea Cattle Company 500 mil hectáreas, pagándose de inmediato y en efectivo al valor comercial. En febrero de 1958 se iniciaron las huelgas de telegrafistas, petroleros, maestros y ferrocarrileros por demandas salariales y otras prestaciones que, al exigir una vida más digna, indicaban la crisis de la economía. La recesión cundía en las empresas estatales y las ramas más importantes de la minería, y la inflación con su secuela de carestía arrebataban las mejoras económicas obtenidas para los trabajadores. Se señalaba que el paro económico había arrojado al 8% de la fuerza de trabajo industrial al desempleo. En el campo los jornaleros y peones no encontraban trabajo, y se encontraban paralizadas las zonas algodoneras, freseras, jitomateras y copreras; al mismo tiempo se incrementaba la emigración hacia los EUA, o se incorporaban los desempleados a las ciudades. Las clases medias estaban desesperadas y los círculos financieros preocupados.
"Caravana de hambre" de los mineros de Nueva Rosita, Coahuila, a México, a su paso por los Indios Verdes. Marzo 9 de 1951. AGN, Archivo Fotográfico Hermanos Mayo La crisis económica era resultado del estado de la agricultura nacional y de la situación mundial. Los terratenientes, empresarios, financieros y capitalistas trataban de sobrevivir aumentando por todos los medios las tasas de ganancia de su empresa y cargaban a los consumidores todas las pérdidas posibles. Los terratenientes exigían más créditos e inversiones gubernamentales para poder competir en los mercados externos, y mantener precios estables en el interior; la nueva burguesía industrial condicionaba su incorporación al compromiso nacional por superar los problemas, solicitando mayores empréstitos estatales. El Estado protegió al sector manufacturero industrial, cubriendo su solvencia ante la inversión extranjera, lo que permitió que entre 1955 y 1958 pasara de un 35% al 56% en inversión total en el sector, generando un incremento en los niveles de producción. Los fondos para atender las exigencias de los sectores productivos provinieron del endeudamiento público, del cual a los obreros les tocaba un mínimo aumento salarial y a los ejidatarios un escuálido crédito. El gobierno, ante los niveles peligrosos de la deuda externa, concentró en pocas manos los créditos agrícolas y congeló salarios y prestaciones al movimiento obrero. Retrajo el gasto público y canalizó los recursos a la industria manufacturera. Se procedió al recorte de personal en las empresas del Estado, y un 15% de los trabajadores fueron cesados. Los estudiantes del IPN habían perdido su internado y comedor en 1956. En 1958 el espíritu de huelga y protesta se apoderó de los trabajadores, que se oponían a la congelación de salarios y el apoyo del gobierno a la burocracia sindical. Durante el alemanismo se añadió a la Ley Federal del Trabajo la cláusula de exclusión, mediante la cual los dirigentes sindicales podían expulsar de la empresa a cualquier miembro que no compartiera sus ideas; lo que se aplicó en 1949, 1951 y 1954 a los disidentes en el sindicato de ferrocarrileros. En noviembre de 1957 iniciaron sus movilizaciones en demanda de incremento salarial al margen del sindicato, organizando asambleas en la hora del almuerzo sin la presencia de los dirigentes denominados charros, en recuerdo de Jesús Díaz de León, el charro, dirigente alemanista, para integrar una Gran Comisión Pro Aumento de Salarios. En enero de 1958 los telegrafistas imitaron a los rieleros, iniciando campañas de tortuguismo (actuar de acuerdo con los manuales, lo que significaba no apresurarse), como protesta por la falta de respuesta de una solicitud de aumento salarial hecha en septiembre de 1957; el gobierno trasladó a 27 operarios, que eran dirigentes, para 5 disolver la protesta, lo que ocasionó el paro de actividades en febrero que afectó a 723 oficinas en el país. Ruiz Cortines accedió a la demanda salarial, fue destituido el administrador y se separó telégrafos de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, SCOP, como demandaban los trabajadores. Los maestros organizados en el Movimiento Revolucionario del Magisterio, MRM, demandaron aumento salarial y reconocimiento a sus dirigentes independientes, mientras que los estudiantes protestaban por el aumento de tarifas en el transporte. 

Nuevo candidato presidencial, viejos discursos El restablecimiento de la unidad en el sistema se lograría con la devaluación, el incremento de la inversión extranjera y la concentración del crédito exterior en el neolatifundio y la industria manufacturera. El candidato del PRI a la presidencia del país, Adolfo López Mateos, señalaría su política: …nadie nos podrá abrir las puertas del mejoramiento general sino nosotros mismos…ningún medio mejor que el rendimiento de nuestro propio trabajo. Para que ese trabajo sea fecundo debe ser tranquilo y armonioso; debe realizarse en un ambiente de paz interior…Es conveniente mantener el sistema preponderante de libre empresa y de libertad de cambios, acorde con la estructura económica de nuestro país. Lombardo Toledano y el PPS apoyaron la candidatura de López Mateos señalando que: La burguesía internacional representa un peligro creciente para el futuro de la nación. Es hora de limar nuestras diferencias y la lucha de clases para no poner en peligro ese futuro. La campaña electoral de 1958 pasó desapercibida en medio de movilizaciones obreras en torno a las demandas de incrementos salariales, en un contexto del inmovilismo del sistema, atrapado entre un presidente que ya no decidía, y un candidato que todavía no era presidente. 

Represión de la movilización obrera El movimiento obrero planteó sus demandas con firmeza, mediante paros, huelgas y ocupación de locales sindicales. Además de razones económicas en salarios y prestaciones los maestros, telegrafistas, petroleros y ferrocarrileros demandaban nombrar a sus dirigentes sindicales al margen del gobierno y la dócil CTM. La agitación obrera se inició antes de las elecciones de julio y transcurrió hasta el final de año, con un Ruiz Cortines más interesado en el juicio de la historia sin anexar represiones a su gestión, y un presidente electo que había sido Secretario del Trabajo. Othón Salazar y Encarnación Pérez Rivero organizaron la rebelión de la sección XI del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, SNTE, demandando incremento salarial. Para ser reconocidos como dirigentes impulsaron la ocupación de la SEP, y lograron el aumento en mayo. En septiembre, pasadas las elecciones, al demandar el reconocimiento de sus dirigentes, al margen del SNTE, los maestros fueron reprimidos y sus dirigentes apresados.
A los ferrocarrileros se les había incrementado un 10% el salario después de la segunda devaluación en 1954 y varias secciones solicitaron un 30% de aumento, para lo que integraron una Gran Comisión por Aumento de Salarios y Demetrio Vallejo fue nombrado por la sección 13, de Matías Romero Oaxaca; el movimiento inició con tortuguismo y amenazó con paros escalonados, hasta el paro total de la empresa. Los paros se realizaron sin el apoyo del Comité Ejecutivo del sindicato y obligó al gobierno a un incremento en junio, antes de las elecciones; el dirigente Samuel Ortega renunció y Vallejo ocupó su lugar.
El dirigente Demetrio Vallejo logró 300 jubilaciones para obreros incapacitados, instalación de destituidos, incrementos para los despachadores, telegrafistas y patieros; sin embargo, la politización del Sindicato Nacional de 6 Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana, SNTFM, con elementos de izquierda (la incorporación al movimiento de líderes del PPS y del PCM), propició la represión lopezmateísta. La acusación del Comité Ejecutivo de que la situación económica de los FFCC se debía a los subsidios en fletes, que otorgaba el gobierno a las empresas mineras, y la solicitud de ajuste de tarifas desató la represión gubernamental. En febrero se planteó la revisión del contrato colectivo de trabajo y se solicitó un nuevo aumento del 16%, un 10% adicional como fondo de ahorro para todas las prestaciones y 10 pesos diarios para renta. El gobierno aceptó y se destinaron 66 millones para atención médica, y se comprometió a atender la vivienda. Por descuido no se incluyeron en las negociaciones los ferrocarriles: Mexicano, del Pacífico y Terminal de Veracruz. Se iniciaron nuevas negociaciones y el sindicato hizo un llamado a un nuevo paro, con lo que el gobierno inició la represión. La policía y el ejército actuaron conjuntamente desde Sonora hasta Chiapas, en el operativo más grande organizado hasta entonces en el país; se aprehendió a mil trabajadores, Vallejo incluido; se cesó a 20 mil obreros, los trenes viajaron con escoltas militares, y la depuración duró todo el año. Los dirigentes fueron acusados de disolución social, ataques a las vías generales de comunicación, delitos contra la economía nacional, motín y asonada, coacción contra la autoridad y amenazas a la empresa. En enero de 1959 López Mateos se reunió con el presidente Eisenhower, y logró créditos y garantías monetarias de los norteamericanos. Su gobierno impuso la “paz indivisible” mediante la represión al movimiento obrero, a partir de marzo de 1959, mientras que en el contexto internacional el Movimiento 26 de Julio establecía en diciembre una revolución socialista en Cuba. La derrota del movimiento obrero en 1959 disminuyó la actividad sindical independiente y aceleró el ascenso de la burguesía industrial y financiera en el poder. En el campo de la ocupación de tierras se pasó a las movilizaciones por democratizar al gobierno. 

Se impulsa el desarrollo social Una vez disuelta la amenaza obrera a su gobierno, López Mateos se vio obligado a impulsar el desarrollo social. Los partidos de oposición estaban marginados del acceso al poder político; los de izquierda, como el PCM, tenían a sus dirigentes en la cárcel; incluso, se expulsó a dos diplomáticos soviéticos, acusados de intervenir en los conflictos obreros; mientras que el PAN había logrado un 9.5% de la votación presidencial y existía en las ciudades en la ciudad de México en las colonias Santa María la Ribera, Narvarte y Del Valle. Para inicios de la década de 1960 el 10% de la pirámide familiar seguía absorbiendo el 50% del ingreso disponible; según el Banco Mundial el 3% de la población acaparaba más del 50% de la riqueza nacional y únicamente mil familias recibían ingresos mensuales superiores a los diez mil pesos. 
El gobierno inició una intervención en todos los órdenes, creó el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado, ISSSTE, y otro para las fuerzas armadas; creó el Instituto Nacional de Protección a la Infancia, INPI, que se encargó de repartir desayunos escolares; la CEIMSA se convirtió en la Compañía Nacional de Subsistencias Populares, CONASUPO, para almacenar granos y regular precios y, más tarde, producir. Se nacionalizó la American and Foreign Power Co. y la Mexican Light Co., en una operación de compraventa acordada, que sumada a la Comisión Federal de Electricidad incrementó la capacidad eléctrica de 1,996,642 kilovatios en 1958 a 5,286,000 en 1964; se construyeron 20,137 Km de carreteras y la producción industrial subió un 51.9% en el sexenio (automotriz, química, petroquímica, mecánica y papel). Se repartieron 16 millones de hectáreas; se aprobó el reparto de utilidades de las empresas; se repartieron libros de texto gratuitos y se inició el nombramiento de diputados de partido, para ampliar la representatividad, con un mínimo de un 2.5% de votos obtenidos en los procesos electorales. En 1960, en Guerrero, los cafetaleros, copreros y madereros pidieron la destitución del gobernador, protector de acaparadores extranjeros, formando la Asociación Cívica Guerrerense, que contó con el apoyo de alumnos y maestros de la Universidad Autónoma de Guerrero; el movimiento fue reprimido por el ejército y el movimiento se convertiría en una lucha electoral por la democratización del estado. Un dirigente, Genaro Vázquez Rojas, fue obligado a huir a la sierra, con lo que se inaugurarían las guerrillas rurales. 7 n marzo de 1961 Cárdenas convocó a una Conferencia (internacional) por la Soberanía Nacional, la Emancipación y la Paz, cuyas conclusiones se refirieron a la lucha contra el imperialismo para …la ralización de las aspiraciones liberacionistas de los países latinoamericanos… Que, inevitablemente condujo al enfrentamiento con la burguesía nacional, dándose lugar a la integración del Movimiento de Liberación Nacional, MLN, que integró a comunistas, socialistas y priístas descontentos. El gobierno impulsó el Plan de Acción Inmediata basado en una reforma agraria, fiscal, educativa, salarial y social. En 1964 el PCM se lanzaría en forma independiente a las elecciones, mientras que el MLN se desintegraría. 

El ajuste del “desarrollo estabilizador” La tendencia poblacional a un crecimiento sostenido y el mejoramiento de las condiciones materiales y económicas, son elementos que destacan en el México posrevolucionario. Se observa en la creación de obras públicas (hospitales, viviendas, escuelas, servicios), el surgimiento de empresas productivas, comerciales, financieras y de servicios, y la inversión realizada por el gobierno para ampliar los servicios de la población de escasos recursos, ampliando la esperanza de vida promedio. Los espacios urbanos incorporaron el crecimiento poblacional, marginando aún más a las zonas rurales, que no mantuvieron el ritmo del crecimiento y en donde se acrecentó el rezago en el desarrollo. Aspiraciones de una nueva clase media AGN, Colección Fotográfica de la Presidencia de la República, Miguel Alemán Valdés El incremento demográfico se presentó en los lugares que ofrecían mayores posibilidades de crecimiento económico, y que constituyeron los centros impulsores del modelo de desarrollo estabilizador. Los movimientos económicos se dieron en dirección del desarrollo capitalista en tres procesos: 1) Impulso y modernización de la agricultura comercial: que requiere de la incorporación de asalariados, para la producción, para la exportación, para la naciente industria o de alimentos; 2) Desarrollo de los centros urbanos e industriales: que impulsó el surgimiento de empresas productivas, comerciales, financieras y de servicios, y la proliferación de zonas habitacionales para los obreros y los administradores. Sus trabajadores fueron beneficiados con el acceso a servicios, que incrementaron aún más la concentración urbana; y 3) La migración hacia los EUA, que alentó la movilidad poblacional, a partir de la Segunda Guerra Mundial y el conflicto en Corea. El programa de desarrollo capitalista de los gobiernos posteriores al cardenismo transitó por dos etapas de 1940 a 1970. Primero la sustitución de importaciones, para aprovechar la venta de productos agrícolas y mineros al exterior y la entrada de ingresos de exportación (divisas), para construir un modelo económico basado en la industrialización, la diversificación de las actividades productivas, la modernización, el crecimiento urbano y la ampliación del mercado interno. AGN, Archivo Fotográfico Díaz, Delgado y García Fábrica de Chocolates La Azteca, en la ciudad de México AGN, Archivo Fotográfico Hermanos Mayo El programa provocó un fuerte crecimiento económico, acompañado de un proceso inflacionario en 1955, con dos devaluaciones, y el empobrecimiento general de los trabajadores. El desarrollo estabilizador tenía como objetivo el mantener el desarrollo de las tendencias políticas y sociales, mediante la estabilización de los indicadores macroeconómicas (precios, salarios, capitalización, intereses), para lograr un crecimiento sin inflación y devaluaciones. 8 Con ese fin se estableció un cambio en el tipo de importaciones: menos productos terminados y más productos para las industrias; y el cambio en el tipo y volumen de productos importados y exportados. Promoción de incentivos directos e indirectos a la inversión privada; creación y fortalecimiento de la agricultura comercial; consolidación de la base industrial y su posterior expansión; excesiva protección a las industrias domésticas; estímulos fiscales favorables para los empresarios; reducción de aumentos salariales reales y realización de obras de infraestructura por el Estado. Se buscó incrementar el ahorro interno y el financiamiento del déficit del sector público (subsidios, eliminación de impuestos, créditos y productos baratos) por el Estado, recurriendo a la deuda externa y el control bancario.


tomado de: http://portalacademico.cch.unam.mx/materiales/prof/matdidac/sitpro/hist/mex/mex2/HMII/Modernizacion.pdf 

jueves, 16 de abril de 2015

Desplome de la economía mexicana por inestabilidad y desgobierno en cinco sexenios

Pedro Echeverria V.



1. Durante el sexenio de Felipe Calderón (2006-2012) el crecimiento promedio anual del producto interno bruto (PIB) –que es el indicador más amplio sobre el desempeño de la economía- fue apenas de 1.66 por ciento, el más bajo en los pasados 24 años. Esto informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). En el sexenio de Carlos Salinas (1988-1994), cuando se instrumentó la apertura comercial con la firma del Tratado de Libre Comercio con América del Norte, la economía mexicana registró un crecimiento promedio anual de 3.17 por ciento; en la administración del ex presidente Ernesto Zedillo (1994-2000), periodo en que la economía experimentó la recesión de 1995, el PIB avanzó a una tasa promedio por año de 2.94 por ciento; el gobierno siguiente, encabezado por Vicente Fox (2000- 2006), el crecimiento promedio de la economía fue de 2.43 por ciento al año. Peor, imposible.

2. Pero Calderón no será juzgado y menos irá a la cárcel por profundizar la pobreza del pueblo mexicano y provocar más de 100 mil muertos y asesinados. Al contrario, Calderón recibirá –como los demás expresidentes- medio millón de pesos mensuales de por vida, más servicios personales y de seguridad de unas 25 personas. Y si nada importante sucede, lo más probable es que entre seis años estaremos diciendo más o menos lo mismo del gobierno de Peña Nieto, que entre unos días tomará posesión. ¿Pero puede acaso olvidarse que la caída de la producción, la falta de crecimiento de la producción, la desconfianza de los inversionistas, la merma de mercados, las crisis en general de México, está desligada de la situación internacional de los últimos 30 años en la que Europa es el continente más notable? Es decir, el desplome de la economía de México es parte de la caída de la economía mundial.

3. ¿Cuál es entonces la causa de la caída mundial y entre ella el desplome de la economía mexicana? Quizá parte de las respuestas puedan encontrarse en los gigantescos gastos mundiales de la economía de guerra, la enorme concentración de los recursos entre algunos países y los poderosísimos monopolios. Hace año y medio escribí un artículo comentando el gran poder del banco privado de la “Reserva Federal” que se apoderó desde principios del siglo XX de los EEUU y la inmensa mayoría del mundo. Decir familias Rotschild, Rockefeller, Morgan, Warburg o Golman Sachs, es hablar de quienes controlan a los presidentes yanquis y trazan políticas económicas y financiera en el mundo. Y no se trata simplemente de “judíos”, “mazones” o “marcianos” que se han apoderado del mundo, sino de personajes de carne y hueso que durante un siglo han tejido fino para apoderarse de la estructura mundial.

4. Como esos personajes hay otros grupos más entre los ocho países o entre los 20 más desarrollados, que ordenan a la Casa Blanca, a la ONU, al FMI, a la OTAN, acerca de los tratados y acuerdos que se deben instrumentar entre los gobiernos de los países subdesarrollados o a medio desarrollo. ¿Y en México? ¿Cómo operan en nuestro país los poderosos consorcios o monopolios que determinan acerca de las políticas nacionales? López Obrador ha propagado ampliamente en su libro sobre “La mafia que se adueñó de México…”, que esa mafia del poder económico y político de México está conformada por 30 grandes ricos y políticos, que conforman “la oligarquía rapaz”, encabezados por el expresidente Carlos Salinas, y enlista a Slim, Salinas Pliego, Germán Larrea, Alberto Bailleres, Jerónimo Arango, Emilio Azcárraga y otros más.

5. Lo que todos deberíamos preguntarnos: ¿Realmente gobiernan los presidentes de México o sólo administran el gobierno guiados por el grupo empresarial de poder? Por ejemplo, el gran monopolio de Televisa, por lo menos desde el gobierno de Díaz Ordaz (1964-70), no ha dejado de ser el grupo más apoyado por los gobiernos y por eso ha multiplicado su poder; lo mismo puede decirse de Teléfonos, los bancos y las minas. En tanto esos y muchas más empresas concentran gigantescas cantidades de capital distribuidos en muchas empresas privadas, la población sigue tan miserable como hace 100 años. Informes oficiales reconocen (conservadoramente) que el 60 por ciento de la población vive en la pobreza y de ese porcentaje la mitad vive en la miseria, es decir, sin seguridad de comida o alimentación. Y lo más grave es que en lugar de disminuir la concentración de dinero aumenta y, por el contrario, la miseria de la población crece.
6. Pero tampoco nos vayamos con el engaño de que en la “crisis mundial” todos los países están estancados o desplomándose. La realidad es que países como China, Venezuela, Japón, Perú, han logrado crecer del 7 al 10 por ciento –el triple o cuatro veces que el crecimiento de México- porque han intensificado su producción y han logrado mercados. Peña Nieto entrará a la Presidencia amarrado de pies y manos y no tendrá espacios para moverse aunque quiera. La población seguirá saliendo a la calle porque es la única vía que le queda para protestar e impedir que se le termine de aplastar. MORENA, que realizará su Congreso de fundación el próximo lunes y martes, tendrá la oportunidad de crear una alternativa para hacer más fuertes la movilizaciones, Si México se está desplomando económicamente la oposición política debe agrupar el descontento.

Tomado de: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=159357
Blog del autor: http://pedroecheverriav.wordpress.com

Manuel Ávila Camacho (1 Dec 1940 - 30 Nov 1946)